Treinta personas en situación vulnerable comienzan una nueva vida en la antigua Casa Bloc

En el barrio de Sant Andreu, las plantas 1 y 2 de Casa Bloc han rellenado de historias, vida y alegría durante el pasado mes de febrero. Después de tantos esfuerzos durante los últimos cuatro años por parte de todos los agentes que lo han hecho posible, el proyecto Casa Bloc ha dado sus frutos. Personas como Ignacio, Emilia y Andrés… han podido entrar a vivir para retomar nuevos sueños e ilusiones.

 

Al 2016, la Generalitat cedió el edificio de la antigua residencia en Hàbitat3 para destinarlo a hacer 17 viviendas para alquiler social. Los pisos, de entre 40 y 45 metros cuadrados con terraza, han abierto sus puertas a perfiles de inquilinos muy diversos. A trece de los diecisiete pisos han llegado inquilinos a través de las entidades Provivienda, Prohabitatge Fundació Astres y Esclat. Son mujeres con hijos que han sufrido violencia machista, personas con problemáticas de salud mental (con quien colabora la Fundación Sant Joan de Déu), personas con parálisis cerebral y familias en situación de exclusión residencial. Las otras 4 viviendas restantes han sido destinadas a barceloneses atendidos por el Ayuntamiento que se encontraban en situación de emergencia social.

 

Desde la Fundació Hàbitat3, aparte de ofrecer vivienda, también se hace un acompañamiento social a los inquilinos. El objetivo no es sólo solucionar el problema de la vivienda sino ayudar a las personas a gestionar su nueva vida. El alquiler, por poner un ejemplo, nunca superará el 18% de los ingresos del inquilino y los contratos son por tres años renovables.

 

Además, en las 17 viviendas se han aplicado medidas para combatir la brecha digital y sistemas de monitorización del consumo, gracias a la colaboración de Cellnex Telecom. También se han aplicado medidas para combatir situaciones de pobreza energética a través de la mejora de la eficiencia energética, gracias a la colaboración con la Fundación Naturgy y Ariston.

 

Casa Bloc es el exitoso resultado de haber creado red. Ha recibido el apoyo de las administraciones siguientes: la Generalitat de Cataluña, a través de la Agencia de la Vivienda de Cataluña y del Departamento de Asuntos Sociales y Familias y el Ayuntamiento de Barcelona. El apoyo económico de la Fundación Naturgy, Busquets Gálvez, la Obra Social La Caixa y el Colegio y asociación de agentes inmobiliarios. Y, paralelamente, ha recibido también el apoyo de materiales y/o servicios de: Roca, Ariston, Simon, Cellnex, Colegio de Arquitectos de Cataluña, Colegio de arquitectos técnicos e ingenieros de edificación de Barcelona, Basf Casa Jové y Monapart.

 

Hàbitat3 no paga alquiler a cambio de la reforma del edificio, que ha costado 800.000 euros en total.

 

Un edificio emblemático

 

La Casa Bloc, considerada “un símbolo de la arquitectura racionalista” en Barcelona fue promovida por la Generalitat de Cataluña durante la Segunda República. José Luis Sert, Joan Baptista Subirana y Josep Torres Clavé, del grupo de arquitectos GATCPAC, diseñaron 200 viviendas en cinco edificios contiguos que forman todavía en la actualidad una ese. En su momento ya fue un proyecto social innovador, integrado en el entorno urbano y con viviendas funcionales concebidos como alojamientos mínimos estándar para obreros y personas con poco recursos. Durante el gobierno franquista, sin embargo, fueron militares, viudas, y, años después, policías nacionales quienes ocuparon los bloques racionalistas.

 

No ha sido hasta un siglo más tarde que la visión de los tres arquitectos catalanes ha llegado a buen puerto. Lo que seguramente no imaginaban es que aquel proyecto ya innovador durante la Segunda República sería de nuevo un ejemplo a seguir.

 

Casa Bloc muestra como empresas privadas, administraciones públicas y tercer sector pueden trabajar conjuntamente para lograr objetivos comunes. Objetivos como ayudar a personas en riesgo de exclusión social a disfrutar de una vivienda digna. A que puedan soñar despiertos o mientras duermen pero tranquilamente ya desde su nuevo hogar.

Una noticia de:

Fundació Hàbitat3